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Para que nunca más vuelva a suceder

Nos pasaron a la plaza de toros y nos alojaron en unos pasadizos que había por debajo de las gradas. No había más luz que la que pasaba por las ranuras o las aspilleras de las murallas. Al día siguiente empezaron los fusilamientos. El sistema que tenían era el siguiente: entraba un cabo de la Legión, contaba hasta 20, los sacaba al ruedo, donde ya esperaban los guardias civiles que componían el piquete de ejecución. Una vez fusilados, llamaban a algunos para que cargaran los muertos en una camionetilla chica y se los llevaban, creo, al cementerio

Testimonio de un superviviente, entonces con 15 años, de los fusilamientos en la Plaza de Toros de Badajoz tras el asalto a la ciudad el 14 de Agosto de 1936.

A eso de las tres y media de la mañana llegamos a la plaza de toros. Me fijé que en los chiqueros había mucha gente vigilada por los legionarios. Muchos gritaban y lloraban. Dentro del ruedo había varios muertos en fila y nos dijeron que los cargáramos en el camión y los lleváramos al cementerio. Al salir por Puerta Pilar también había muchos muertos aquí y allí, desparramados por el campo. Muchos de ellos eran moros. Cuando llegamos [al cementerio] un paisano nos dijo que descargáramos lo que llevábamos al otro lado del camino. El enterrador decía que no sabía qué iba a hacer con tantos muertos, que no tenía preparadas tantas tumbas. Nos dijeron que volviéramos a la plaza de toros y así lo hicimos. Dentro de la plaza había esta vez más muertos, un montón aquí y otro más allá […] Aquel día dimos lo menos seis viajes. Al día siguiente dimos cuatro o cinco viajes. En el primer viaje me fijé que los habían colocado a los muertos [en el cementerio] unos encima de otros, formando un montón. Cuando dimos el segundo viaje ya les habían dado fuego. Aquello era espantoso. El olor era terrible y algunos muertos parecía como si se quejaran cuando ardían. Ese día 15 y los que siguieron se mató a mucha gente en Badajoz, aunque no podría decir a cuántos

Testimonio -recogido, como el anterior, por Francisco Pilo Ortiz en su libro Ellos lo vivieron- de un hombre que en la madrugada del 14 al 15 recibió una orden sobrecogedora: cargar cadáveres en un camión y llevarlos desde la plaza de toros al cementerio

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Agreden a Pepe, agreden a Extremadura

Al poco de llegar a la matanza que organizaba Kiko Monterroso, que además de Alcalde de Aldeacentenera es amigo, me comenta Pedro que tres ‘hijos de putas’ le han partido cuatro dientes a Pepe Extremadura. Me cuenta que fue tras terminar de ver el partido de futbol de Copa del Rey entre el Real Mallorca y el Real Madrid en el bar de la asociación de vecinos de su barrio de Cáceres ciudad. Tres tipos lo empujaron por la espalda y lo tiraron al suelo, y una vez allí se liaron a patadas con él.

Pepe Extremadura aunque actualmente vive en Cáceres, ha vivido muchos años en Aldeacentenera y allí fue donde este verano le conocí. Pepe no sólo lleva a Extremadura en su nombre artístico, sino que la ama y se le nota en sus conciertos. Es de los pocos cantantes extremeños que canta canciones en castuo o extremenhu durante sus conciertos.

Pero Pepe también ama la ciudad donde lo han agredido, donde lo han pateado, y un ejemplo de ello es que es el encargado de poner la letra al himno de Cáceres 2016. El vídeo lo grabé este verano en Aldeacentenera y en él Pepe Extremadura recita unos parrafos de dicha canción, de dicho himno.

También Cesar habla de lo ocurrido.

14 de Agosto de 1936

Al amanecer del 14 de Agosto de 1936, el bando alzado contra la II República de España, al mando del general Yagüe, que contaba con dos columnas militares de 1500 hombres cada una y provista de todo lo que tenía entonces el ejercito español, comenzó su asedió a la ciudad de Badajoz. Entonces Badajoz tenía unos 40.000 habitantes y estaba defendida por unos 4000 milicianos republicanos sin ninguna preparación militar.

Por la tarde comenzó el asalto por las brechas abiertas por la artillería en las defensas pacenses. De la conquista de la ciudad se pasó a la matanza a cuchillo a todo aquel que era encontrado por los sublevados por las calles de Badajoz, mujeres, niños, hombres no combatientes, ancianos, …, como días después reconocería el propio general Yagüe. Parte del ejército fascista, compuesto por militares moros realizó castraciones y ritos sexuales con el enemigo muerto. Esta fue la primera matanza de Badajoz.

La segunda matanza se dio en la antigua Plaza de Toros de Badajoz durante los días posteriores. Aquel que tuvo la suerte de no ser pasado por el cuchillo y fue hecho preso, daba lo mismo quién fuera o lo que hubiera hechos. Mujeres, niños, ancianos, jornaleros, pastores, artesanos,… , de Badajoz y de la provincia, fueron fusilados con las ametralladoras fijadas en los toriles. Y como si de un circo espectáculo se tratara hubo espectadores invitados: señoritos andaluces y extremeños, que no quisieron perderse dicho espectáculo. La cifra de esta segunda matanza ronda entre los 1800 y más de 4000 muertos, según fuentes.

Más sobre La Batalla y la Matanza de Badajoz en la wikipedia y en “Las matanzas de Badajoz” de Rafael Tenorio